Siempre le tuve cariño al Hombre Plástico. La televisión de mi infancia trató muy bien al personaje y apareció bastante seguido en muchas series animadas de DC entre los 2000 y los 2010. En cambio, en el mundo de la historieta no tuvo demasiada presencia por sí mismo después de los años 50: el énfasis en tramas serias y serializadas no le sienta muy bien a un superhéroe mayormente cómico.
A fines de los 60, y aprovechando el boom de la Batimanía, DC intentó revivir al personaje con poco éxito, integrándolo a su línea principal. Esta fue una de las historias publicadas durante ese período.
Bob Haney trae una historia en la que Batman y Plastic Man hacen equipo para detener a un villano llamado el Moldeador, un científico loco obsesionado con el plástico. El hombre tiene con un traje especial que le da, artificialmente, poderes similares a los del héroe estirable, además de los Plastoides, lacayos hechos de plástico vivo.
Después de enfrentarse contra los dos héroes un par de veces, el villano escapa y comienza a inundar Ciudad Gótica con una goma espesa que se expande por todos lados. Plas es golpeado por la solución, desestabilizando sus moléculas y volviéndolo parte de la masa, atrapando al Murciélago.
Como buen estadounidense que no sabe qué hacer, el comisionado Gordon le dispara a la masa de goma que es el Hombre Plástico, separando su cabeza del resto del cuerpo.
El héroe rebota por la ciudad y, por pura coincidencia, encuentra la guarida del villano. Entre todas sus máquinas descubre un recipiente lleno de un líquido restaurador de memoria para plásticos. Tras beberlo y luego de que los Plastoides lo arrojen de vuelta hacia su cuerpo, logra recuperar su forma original.
Después de eso, a Batman le resulta fácil derrotar al científico, y ambos siguen caminos separados.
En general, es una historia con muchísimo humor típico de Haney, donde el superhéroe invitado se roba el show y relega al encapotado al papel de segundón. La conclusión es un poco floja y está bastante cargada de coincidencias, pero es inofensiva.
En particular, a mí no me gusta la manera en que Sekowsky dibuja a Plastic Man cuando se estira: en lugar de fluir, parece zigzaguear por todos lados y se siente tosco. Fuera de eso, no le puedo criticar nada más.
La portada de Neal Adams es una pequeña obra de arte.
Como back up hay un cuentito de seis páginas de Robin, reimpresión de un cómic viejo. No es nada del otro mundo y el villano, "50-50", es una copia total de Dos Caras. El tipo secuestra gente y los pone en situaciones donde tiene una posibilidad del 50% de salir vivos. Robin se da cuenta de que todos los retos están arreglados y lo emboscan en su guarida con la policía.
Me resultó chistoso que reconocieran el cliché de que todos los villanos tiene una guarida en alguna cabaña afuera de Ciudad Gótica.
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