sábado, 21 de junio de 2025

Historieta Bizarra: Gorila Mafioso

Hola, ¿cómo están? Bienvenidos a Historieta Bizarra.

No hay pareja más ideal que la DC y los Gorilas.

Cuenta la leyenda que las portadas con primates vendían más de lo normal, y todos los editores querían aprovechar la tendencia. Fue tanto así que tuvieron que regular una cantidad por mes para no sobrecargar el mercado. Ni siquiera Batman se salvó.

De Batman #75:

El mafioso George Dyke es ejecutado en la silla eléctrica. Siguiendo su último deseo, su cuerpo es trasladado al laboratorio del doctor Willard, médico cirujano. El hombre extrae el cerebro del criminal de su cuerpo y lo revive en un tubo de nutrientes, para después transferirlo al cuerpo de un gorila gigante.

La cirugía es un éxito y Dyke vuelve en sí dentro del cuerpo del primate. Como "agradecimiento", Willard es tomado de rehén, con el fin de que realice otra operación de cerebro: cambiar el suyo por el de Batman. Así, podría recuperar forma humana y atrapar al Murciélago en el cuerpo del gorila.

El gorila arrasa Ciudad Gótica y ni el Dúo Dinámico puede detener sus robos. El murciélago se da cuenta de las actitudes humanas del gorila y sospecha que algo raro está pasando.

Dyke realiza su último gran asalto y secuestra al encapotado. El cirujano realiza esperada operación, pero el gorila (Batman) vuelve en sí más rápido de lo esperado y escapa con un Batman (Dyke) inconsciente.

En una escena que parodia a King Kong, escalan un edificio similar al Empire State. Robin los sigue en el Batiavión y rescata a quien cree que es su compañero, mientras que el primate cae a su muerte.

Justo cuando la banda de Dyke está festejando, el verdadero Batman se revela: había estado disfrazado como Willard todo este tiempo y nunca hubo tal operación. El gorila que murió era Dyke, y el Batman que salvó Robin es en realidad Willard, quien había cambiado lugares con el encapotado.

Arrestan a los mafiosos y Batman le cuenta todo lo que sucedió a Robin.



El equipo creativo de este cómic está compuesto por David Vern Reed y Lew Sayre Schwartz (nombres más extravagantes no podían tener), quienes concibieron la gran mayoría de las aventuras de Batman entre finales de los 40 y principios de los 50: 

La historia en sí es muy divertida. ¿Por qué Dyke eligió un gorila como su nuevo cuerpo? No sé. ¿Cómo funciona tal operación? No sé. ¿Dónde consiguieron un mono gigante? Ni idea. Pero nada de eso importa: no hacés preguntas mientras disfrutás de un buen cuento de crimen y ciencia ficción bien adaptado al estilo Batman. Es como una revista pulp mezclada con una buena película de serie B.

La única crítica que le puedo hacer a la trama es que, a pesar de que el Dúo Dinámico no sabe por qué el gorila actúa como humano, nosotros sí, y eso elimina el misterio. Pero tampoco se me ocurre cómo incluir la revelación sin que se sienta forzada. Ya hay un giro en el final, y apilar otro encima de ese sería poco orgánico. Lo dejamos pasar.

Schwartz es de lo mejor de esa camada de artistas obligados a imitar a Bob Kane. Tiene un estilo mucho más detallado, con un gran trabajo de perspectiva y dinamismo. Algunos ejemplos:


Otro tropo de su estilo que se hace presente es "cortar" un objeto o lugar al medio y realizar un diagrama interno, como sucede aquí con las alcantarillas:

Su mayor falla es que incluye demasiados paneles por página, hay una sobrecarga de imágenes y texto que abruma. Es tanto así, que se tuvo que tomar el trabajo de poner flechas para guiar la vista, porque en ocasiones no sigue el modelo de lectura clásico de la historieta (Izquierda a derecha, arriba a abajo) y te podés perder muy fácilmente.

sábado, 14 de junio de 2025

Historieta Bizarra: Gente Murciélago

Hola, ¿cómo están? Bienvenidos a Historieta Bizarra.

Batman tuvo un período muy flojo entre 1955 y 1964. La culpa se puede dividir entre la censura del Comics Code, falta de originalidad y busqueda de tendencias. 

En lugar de enfocarse en lo que hacía único al personaje, se intentó llevarlo hacia la ciencia ficción. Un buen caso es la historia de hoy.

Batman y Robin, mientras pilotan el Bati-Avión, quedan atrapados en un huracán y terminan en otra dimensión. Allí son capturados por soldados que los confunden con Gente Murciélago y llevados ante la Reina y su ministro Arko, quien en secreto conspira con los Murciélagos.

Se ganan la confianza de la realeza después de repeler un ataque enemigo y proponen ir a firmar un pacto de paz con los Murciélagos. Arko se excusa y no los acompaña.

Son emboscados, aunque logran escapar. El guardia real se da cuenta de que la maniobra que los murciélagos utilizaron es demasiado compleja para que la hubieran ideado por si mismos. Ahí se dan cuenta de que Arko los engañó para tomar el palacio mientras no estaban.

Regresan y lo vencen. Ahora solo les quedan las tropas de los monstruos que se avecinan.

Batman logra detenerlos prendiendo fuego con el Bati-Avión un barranco lleno de gases naturales. Sin embargo, la explosión los manda volando de regreso a su dimensión, sin poder decir adiós a sus nuevos amigos, quienes los dan por muertos.

Al día siguiente, debatiendo sobre todo lo que les pasó, Bruno Díaz le dice a su protegido que está aliviado de que la Reina los crea muertos, porque se había enamorado de él y así nunca se habría casado con él Guardia.


Si, yo estoy igual de sorprendido que ustedes por ese final. Hay que tener en cuenta que es un cuento corto de seis páginas y que no hay espacio para nada por fuera del conflicto principal. Pero no es excusa.

Toda el cierre se siente muy acelerado y depende de la narración para entenderse. Y la conclusión de Bruno se la sacaron de la galera; la Reina y el Guarda interactúan una vez y jamas se hace referencia a nada romántico. 

Arko es el villano, los murciélagos son sus minions. Nunca hay intención de ocultarlo, podemos leer sus pensamientos todo el tiempo y no hay panel donde aparezca en donde no lo acusen de traidor. Pero tiene poca sustancia y es un malo malísimo del montón. 

El concepto de la Gente Murciélago me resulta muy interesante, es como una version alternativa de Batman, incluso se visten igual que él sans el logo en el pecho. Pero por fuera de la coincidencia vidual, no se indaga mucho en el tema y son reducidos a un grupo de animales a capturar.

Ésta historia fue escrita por Bill Finger, el creador de Batman. Obviamente no es culpa suya nada de ésto y no se lo voy a echar en cara, está siguiendo órdenes y hace lo mejor que puede. 

El arte es muy limitado. Sheldon Moldoff tampoco es un mal dibujante, pero durante su trabajo en Batman estaba condicionado a imitar el estilo de Bob Kane para justificar que su firma esté en la historieta. Los personajes son toscos y parecen maniquíes posados. Todo tiene un acabado vacío y poco detallado, como si fuera un libro de colorear infantil.

jueves, 5 de junio de 2025

Historieta Bizarra: Totem Parlante

Hola, ¿cómo están? Bienvenidos a Historieta Bizarra.

Antes de la explosión superheroica de mediados de los 60, Marvel Comics como la conocemos ni existía: se llamaba Atlas y vivía a base de historietas de romance, monstruos gigantes y algún que otro western. Como los westerns empezaban, de a poco, a perder el éxito que habían tenido en sus inicios, se hicieron varios experimentos para mantenerlos vivos. El de hoy es uno de esos.

Ahora, si miran bien la portada, arriba a la derecha hay un pequeño sello. ¿Qué significa? Censura. Desde mediados de los 50 hasta principios de los 70, el cómic estadounidense estaba fuertemente regulado por el Comics Code Authority, una entidad creada para "proteger a la juventud" de contenidos que se creían inmorales. 

No viene mucho al caso, lo que nos importa es que el Rawhide Kid, pistolero, no puede matar a NADIE. Así que... ¿qué hace con las pistolas? Truquitos: Dispara a sogas, a ramas, a piedras. Si llega a pegarle a alguien, es solo para herirlo levemente o desarmarlo.

La historia de hoy es simple. El Kid, fugitivo de la ley, está escapando de la policía, y termina escondiéndose en una mina de plata. Al principio, el jefe de los mineros quiere echarlo, pero como uno de sus trabajadores se desmaya, lo contrata temporalmente.

En la mina, el chico baja con uno de los mineros y un indígena apodado Tom. Allí se encuentran con el Tótem Viviente, una especie de estatua gigante que cobró vida, justo como Tom había advertido. Los tres salen corriendo, pero el Kid se queda atrás e intenta dispararle, sin éxito. Las balas no le hacen nada, aunque logra distraerlo.

Justo cuando llega la policía para arrestar al Kid, el Tótem escapa del subsuelo y atrapa a todos dentro de la mina. Como el vaquero es el único lo suficientemente pequeño para pasar por un hueco y salir a buscar ayuda, el Sheriff da su voto de confianza y lo deja ir.

Ya afuera, el Kid se enfrenta al Tótem en un risco. Le dispara una y otra vez, levantando una nube de humo que lo ciega. Después, le da una buena patada y lo tira al vacío.

Con el peligro eliminado, dinamitan la entrada de la mina y todos logran salir. El Sheriff, agradecido, lo perdona por sus crímenes, y el Kid se despide cabalgando hacia el horizonte.


En el equipo creativo los tenemos al dúo legandario de Jack Kirby y Stan Lee, y a Dick Ayers en tintas (Muy buen entintador vale destacar). Ésto es un trabajo más para ellos, no es ninguna obra maestra ni de escritura ni de dibujo. Es entretenida y curiosa, un lindo tentempie historietero para una tarde de aburrimiento, pero no más.

Kirby es uno de los mejores dibujantes de la historia, en cualquier ámbito. Acá tiene su estilo dinámico reconocible, pero faltan unos años para terminar de definirlo. Aún así, como la historia está dividida en pequeños capítulos, separados por anuncios dentro de la revista, cada uno inicia con un pin up de página completa. El cuarto es el mejor sin dudas.

El Tótem sigue al pie de la letra el cliché de titán creído que tenían todos los monstruos de Stan Lee; mucho ruido pocas nueces. El verdadero valor está en las dos subtramas: la relacion entre el Sheriff y el Kid y la del jefe explotador:

El último se odia desde el minuto uno. Gracias a dios recibe su merecido por parte del pistolero y después es arrestado. El Oficial es, en cambio, un tipo honorable. Cuando ve que el chico es mucho más que los crímenes de los que fue culpado, le da una oportunidad, y es bien recompensado.

Me resultan mucho más interesantes estos personajes secundarios que el atractivo principal, que es el monstruo gigante. Todo se reduce a una larga persecución de 20 páginas en la que no pasa nada. La decisión de colorearlo de amarillo y rojo, en vez del gris de la portada, tampoco ayuda.