Hola, ¿cómo están? Bienvenidos a Historieta Bizarra.
Antes de la explosión superheroica de mediados de los 60, Marvel Comics como la conocemos ni existía: se llamaba Atlas y vivía a base de historietas de romance, monstruos gigantes y algún que otro western. Como los westerns empezaban, de a poco, a perder el éxito que habían tenido en sus inicios, se hicieron varios experimentos para mantenerlos vivos. El de hoy es uno de esos.
Ahora, si miran bien la portada, arriba a la derecha hay un pequeño sello. ¿Qué significa? Censura. Desde mediados de los 50 hasta principios de los 70, el cómic estadounidense estaba fuertemente regulado por el Comics Code Authority, una entidad creada para "proteger a la juventud" de contenidos que se creían inmorales.
No viene mucho al caso, lo que nos importa es que el Rawhide Kid, pistolero, no puede matar a NADIE. Así que... ¿qué hace con las pistolas? Truquitos: Dispara a sogas, a ramas, a piedras. Si llega a pegarle a alguien, es solo para herirlo levemente o desarmarlo.
La historia de hoy es simple. El Kid, fugitivo de la ley, está escapando de la policía, y termina escondiéndose en una mina de plata. Al principio, el jefe de los mineros quiere echarlo, pero como uno de sus trabajadores se desmaya, lo contrata temporalmente.
En la mina, el chico baja con uno de los mineros y un indígena apodado Tom. Allí se encuentran con el Tótem Viviente, una especie de estatua gigante que cobró vida, justo como Tom había advertido. Los tres salen corriendo, pero el Kid se queda atrás e intenta dispararle, sin éxito. Las balas no le hacen nada, aunque logra distraerlo.Justo cuando llega la policía para arrestar al Kid, el Tótem escapa del subsuelo y atrapa a todos dentro de la mina. Como el vaquero es el único lo suficientemente pequeño para pasar por un hueco y salir a buscar ayuda, el Sheriff da su voto de confianza y lo deja ir.
Ya afuera, el Kid se enfrenta al Tótem en un risco. Le dispara una y otra vez, levantando una nube de humo que lo ciega. Después, le da una buena patada y lo tira al vacío.
En el equipo creativo los tenemos al dúo legandario de Jack Kirby y Stan Lee, y a Dick Ayers en tintas (Muy buen entintador vale destacar). Ésto es un trabajo más para ellos, no es ninguna obra maestra ni de escritura ni de dibujo. Es entretenida y curiosa, un lindo tentempie historietero para una tarde de aburrimiento, pero no más.
Kirby es uno de los mejores dibujantes de la historia, en cualquier ámbito. Acá tiene su estilo dinámico reconocible, pero faltan unos años para terminar de definirlo. Aún así, como la historia está dividida en pequeños capítulos, separados por anuncios dentro de la revista, cada uno inicia con un pin up de página completa. El cuarto es el mejor sin dudas.El Tótem sigue al pie de la letra el cliché de titán creído que tenían todos los monstruos de Stan Lee; mucho ruido pocas nueces. El verdadero valor está en las dos subtramas: la relacion entre el Sheriff y el Kid y la del jefe explotador:
El último se odia desde el minuto uno. Gracias a dios recibe su merecido por parte del pistolero y después es arrestado. El Oficial es, en cambio, un tipo honorable. Cuando ve que el chico es mucho más que los crímenes de los que fue culpado, le da una oportunidad, y es bien recompensado.
Me resultan mucho más interesantes estos personajes secundarios que el atractivo principal, que es el monstruo gigante. Todo se reduce a una larga persecución de 20 páginas en la que no pasa nada. La decisión de colorearlo de amarillo y rojo, en vez del gris de la portada, tampoco ayuda.




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