Hola, ¿cómo están? Bienvenidos a Historieta Bizarra.
En lugar de enfocarse en lo que hacía único al personaje, se intentó llevarlo hacia la ciencia ficción. Un buen caso es la historia de hoy.
Batman y Robin, mientras pilotan el Bati-Avión, quedan atrapados en un huracán y terminan en otra dimensión. Allí son capturados por soldados que los confunden con Gente Murciélago y llevados ante la Reina y su ministro Arko, quien en secreto conspira con los Murciélagos.
Se ganan la confianza de la realeza después de repeler un ataque enemigo y proponen ir a firmar un pacto de paz con los Murciélagos. Arko se excusa y no los acompaña.
Regresan y lo vencen. Ahora solo les quedan las tropas de los monstruos que se avecinan.
Al día siguiente, debatiendo sobre todo lo que les pasó, Bruno Díaz le dice a su protegido que está aliviado de que la Reina los crea muertos, porque se había enamorado de él y así nunca se habría casado con él Guardia.
Si, yo estoy igual de sorprendido que ustedes por ese final. Hay que tener en cuenta que es un cuento corto de seis páginas y que no hay espacio para nada por fuera del conflicto principal. Pero no es excusa.
Toda el cierre se siente muy acelerado y depende de la narración para entenderse. Y la conclusión de Bruno se la sacaron de la galera; la Reina y el Guarda interactúan una vez y jamas se hace referencia a nada romántico.
Arko es el villano, los murciélagos son sus minions. Nunca hay intención de ocultarlo, podemos leer sus pensamientos todo el tiempo y no hay panel donde aparezca en donde no lo acusen de traidor. Pero tiene poca sustancia y es un malo malísimo del montón.
El concepto de la Gente Murciélago me resulta muy interesante, es como una version alternativa de Batman, incluso se visten igual que él sans el logo en el pecho. Pero por fuera de la coincidencia vidual, no se indaga mucho en el tema y son reducidos a un grupo de animales a capturar.
Ésta historia fue escrita por Bill Finger, el creador de Batman. Obviamente no es culpa suya nada de ésto y no se lo voy a echar en cara, está siguiendo órdenes y hace lo mejor que puede.
El arte es muy limitado. Sheldon Moldoff tampoco es un mal dibujante, pero durante su trabajo en Batman estaba condicionado a imitar el estilo de Bob Kane para justificar que su firma esté en la historieta. Los personajes son toscos y parecen maniquíes posados. Todo tiene un acabado vacío y poco detallado, como si fuera un libro de colorear infantil.




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