20/20 ostenta el récord de ser el álbum de los Beach Boys con más canciones escritas por asesinos, con un total de tres. Pero esa es solo una de las muchas cosas raras que pasaron durante su producción.
Después del fracaso estrepitoso de Friends y de su gira, los muchachos atravesaban un momento de crisis. Para cubrir las pérdidas que había dejado el disco, Mike y Brian compusieron rápidamente Do It Again, publicada apenas dos semanas después de Friends.
Resultó ser un hitazo mundial: se convirtió en el segundo número uno de la banda en Inglaterra, llegó al puesto 20 de Billboard y al 8 de Cash Box en Estados Unidos, además de entrar al top 5 en varios países.
Fue un intento deliberado de volver a sus raíces surf rock, abandonadas desde 1964. Tiene un excelente solo de guitarra de Carl, un efecto de batería revolucionario para la época, y una letra que hace referencia a varios hits y temas previos, como California Girls y Lonely Sea.
No me voy a meter mucho en esto. Sí, Manson marcó a Dennis de por vida y acechó a los Boys y a su círculo durante un buen tiempo, hasta ser encarcelado por los asesinatos Tate-LaBianca. Pero lo que nos interesa acá es que Dennis le compró una canción a Carlitos, la cual terminó en 20/20.
La producción del LP también coincidió con un deterioro mayor de la salud mental de Brian. Durante ese período fue internado en un hospital psiquiátrico, lo que redujo aún más su participación. Por primera vez, los Beach Boys tuvieron que terminar un álbum sin Brian.
¿Cómo completar un álbum sin tu compositor principal? Fácil: con un montón de covers, grabaciones viejas sacadas de los archivos y Dennis flexionando su nuevo músculo musical.
Do It Again abre el disco, aunque inmediatamente es seguida por uno de los temas más fundamentales de la historia de la banda. I Can Hear Music es un cover de las Ronettes, el grupo femenino que inspiró a Brian con Be My Baby para componer Don't Worry Baby.
Más importante aún, fue la priemera canción producida íntegramente por Carl Wilson. La adaptación de los Boys peca de bella. El Wilson más chico presume todo su rango vocal, y las armonías llevan a una melodía que ya era muy buena a otro nivel.
El resto de los covers no llegan tan alto. Bluebirds Over the Mountain es pegadiza y tiene un trabajo de guitarra eléctrica mortal, cortesía de Ed Carter, recién incorporado a la Touring Band como músico de apoyo. Pero es un tema viejo, y se nota (fue publicado originalmente en 1958). Mike adopta una tonada muy similar a la de sus primeros años que tampoco actualiza la interpretación.
Cotton Fields fue pensada por Al Jardine como un intento de recrear el éxito de Sloop John B, otra canción folk con un tratamiento beachboysesco. Sin embargo, la versión de 20/20 es considerablemente inferior a la regrabación que harían en 1970. La del álbum fue arreglada por Brian, en una de sus pocas intervenciones importantes, con un estilo barroco y un fuerte énfasis en la voz de Al, pero el acompañamiento quedó muy espaciado y lento y le resta impulso.
La regrabación, en cambio, es uno de mis favoritos de la banda. Abraza un sonido country rock mucho más marcado, y terminó dándoles otro éxito importante en Inglaterra y el resto de Europa.
Bruce Johnston aporta su primera composición íntegra para el grupo, un instrumental llamado The Nearest Faraway Place. Cierra el lado A y es muy bueno. Se nota que está pensado como una pieza instrumental en sí misma, no simplemente como una música a la que no le supieron poner letra.
Y ahora sí, preparensé porque llegó ¡El momento Dennis!.
Be With Me es el segundo intento de Wilson de hacer una power ballad. La orquestación es clave, porque crece junto con las voces y la intensidad de la música, y cuando todo explota en el estribillo, se siente merecido.
All I Want To Do es un rockerito bastante genial que le permite a Mike Love salir de su zona de confort vocal.
¿Y qué es esto? ¿Sexo en un disco de los Beach Boys? Sí, no estoy mintiendo. No solo la canción tiene una carga sexual muy fuerte en su letra; si escuchan bien el final, durante el fade out, se pueden notar los gemidos de una mujer. Dennis Wilson alquiló un estudio para tener sexo y grabó todo para usarlo como efectos de sonido. Una locura…
Por último tenemos Never Learn Not to Love, escrita originalmente por Charles Manson. El original era un blues terrorífico, pero Dennis lo rehizo desde cero, cambiando ligeramente la letra y la música, para la furia del asesino. Algo bueno tenía que salir de esa mala junta.
Solo quedan los cuatro temas de archivo que mencioné al principio, todos material de Brian.
¿Qué pasa cuando un hombre al borde de la locura compone sobre su día a día? Te queda algo como I Went To Sleep. Es el lado oscuro de Busy Doing Nothin’, con la armonía grupal llevada a una tensión incómoda para el oído.
Time to Get Alone es todo lo que Friends quiso ser y no pudo. Es un vals en 3/4 con una calidad vocal que no habíamos escuchado desde Pet Sounds. Brian la había escrito para otra banda, pero tomaron la decisión correcta al guardársela para ellos.
Y nos falta lo poco que el resto del grupo pudo rescatar de SMiLE. Our Prayer es literalmente un ejercicio vocal de iglesia, que aprovecha muy bien las características de cada miembro, aunque es el falsete de Brian lo que más se destaca en la mezcla. Una de las creaciones más impresionantes que salieron de la máquina Beach Boys.
Cerramos con Cabinessence.
Es una canción fascinante, pero también resume una de las principales tensiones de SMiLE. Funciona más como un experimento que como un tema tradicional de los Beach Boys, y tiene sentido que el grupo haya preferido guardársela hasta 20/20.
La lírica de Van Dyke Parks es tan particular que parece no querer decir nada y querer decirlo todo al mismo tiempo. Habla sobre cómo la industrialización destruyó la cultura rural americana, con el estribillo de "Who Ran the Iron Horse" irrumpiendo sonoramente en la tranquilidad de las secciones campestres, de la misma forma que el ferrocarril lo hizo en la vida real. Pero llegar a esa conclusión no es sencillo: la tensión narrativa que construyen la música y la letra es muy costosa de descifrar, y hacen falta varias escuchas para entenderla.
Ahí es donde aparece mi principal conflicto con SMiLE. A Brian nunca pareció interesarle demasiado la Americana ni este tipo de conceptos más serios. Musicalmente, Cabinessence es deslumbrante; la primera y la última sección tienen una coordinación entre los miembros que te vuela la cabeza. Pero, al mismo tiempo, esto no son los Beach Boys, es Van Dyke Parks con música de Brian Wilson.
Como habrán notado, 20/20 es un quilombo. Nada va con nada, pero esa identidad collage lo vuelve una pieza única dentro de la discografía de la banda.
También, que haya tanto cover, y que tres hayan salido como sencillo con tan poco tiempo entre sí, genera la sensación de que la banda ya no confiaba en sí misma sin su líder. Por eso también es tan importante que Carl haya ocupado ese rol de facto, porque, en mi opinión, sin él los Boys habrían sido historia en unos pocos años.
Obviamente, el standout de todo el proyecto es Dennis, con tres canciones excelentes. Pero el resto del grupo también hace un gran trabajo, y todos componen y producen, un salto impresionante después del tanteo colaborativo de Friends.
20/20 es fascinante. Es lo que le pasa a un equipo cuando le falta su capitán, y aun así, medio a las patadas, logra concebir algo muy bueno.
Ah, y respondiendo a la frase del principio. Los tres asesinos son: Charles Manson, obviamente; Phil Spector (I Can Hear Music); y Lead Belly (Cotton Fields).
Chau chau.