jueves, 4 de junio de 2026

Pet Sounds ~ The Beach Boys

Aquí estamos entonces...

Pet Sounds es el onceavo disco de estudio de los Beach Boys, publicado el 16 de Mayo de 1966.

Como mencioné medio por arriba en la reseña del disco navideño de los Boys (Sí, estaba todo planeado), las versiones norteamericanas de los LP de los Beatles eran mezclas frankensteinescas de distintos discos.

El ejemplo más conocido es Rubber Soul, que fue reducido de 14 a 12 temas y vio a su tracklist alterado. Varias composiciones nuevas fueron eliminadas y reemplazadas por canciones que no habían sido incluidas en la edición estadounidense de Help!.

Fue este Rubber Soul el que llegó a los oídos de Brian Wilson. Maravillado por la consistencia sonora del álbum, que después de tantos cambios terminó conformado casi por completo por temas de folk rock, se planteó hacer algo parecido: un disco que mantuviera un hilo conductor claro y priorizara una visión artística por encima del sencillo individual.

Lo que terminó creando fue un proyecto musicalmente atemporal. Aunque utiliza mucha tecnología de su época, al profundizar el costado barroco y melancólico que ya había probado en el lado B de Today!, Pet Sounds suena antiguo y moderno al mismo tiempo.

A eso hay que sumarle los arreglos. Los Beach Boys prácticamente no tocan sus instrumentos esta vez. Por fuera de Carl y de Dennis That's Not Me, el 95% de la instrumentación fue provista por The Wrecking Crew, los mejores sesionistas de toda la industria musical estadounidense del momento

Esto se debió en parte a que el resto de la banda estaba de gira mientras Brian producía los backing tracks, pero también a que, para hacer realidad las ideas cada vez más ambiciosas que tenía en la cabeza, necesitaba a lo mejor de lo mejor.

No solo hay instrumentos comunes, cuerdas y todo el show. Usaron cornetas de bicicleta, electro-theremins, pianos tocados desde dentro y toda clase de sonidos experimentales. Hay ladridos de perros, objetos de percusión extraños y un sinfín de cosas locas.

Tampoco nos olvidemos de las letras. El principal colaborador de Brian en Pet Sounds fue Tony Asher. Asher se dedicaba a escribir jingles publicitarios, pero acá funcionó como el intérprete lírico de los sentimientos de un joven creativo que no terminaba de encajar en el mundo que lo rodeaba. Lejos estamos de Catch a Wave, Little Deuce Coupe y todo ese universo de fantasía adolescente.


Gran parte de la magia de Pet Sounds no se encuentra únicamente en las composiciones, también en la forma en que Brian Wilson las viste y transforma. Lo que vuelve extraordinario al disco no es solo lo que se toca, sino cómo se toca.

Temas como I'm Waiting For The Day o Here Today son los ejemplos más claros de esto. Son buenas canciones, pero no serían así de memorables sin sus arreglos. Probablemente los mejores ejemplos de la producción masiva y "Spectoresca" que caracteriza a Sounds.

Sumado a la decena de músicos tocando juntos en una misma habitación, el sonido de cada instrumento se filtraba en los micrófonos de los demás. Ese "leaking", que en teoría debería ser un problema técnico, termina formando parte del resultado final y ayuda a crear esa cacofonía abrumadora y tan característica.

Algo similar ocurre con los instrumentales. No tienen desperdicio, aunque tal vez no cuenten con tanto valor de reescucha por fuera del contexto del LP. Pero justamente para eso fueron concebidos. Funcionan como acompañamiento atmosférico y como un despliegue del talento de los sesionistas.

Hay tres "números solistas" de Brian, canciones muy íntimas que nos permiten dar pequeños vistazos a su mente

Los primeros dos tienen una participación casi nula del resto de la banda: Don't Talk (Put Your Head on My Shoulder) y Caroline No. Esta última incluso fue publicada como sencillo bajo el nombre de Brian Wilson, sin mencionar a los Beach Boys por ningún lado.

La tercera es I Just Wasn't Made For These Times, que sí cuenta con la participación de los seis miembros y los aprovecha al máximo. Pero líricamente, Wilson la escribió especialmente para él. Es un himno, algo con lo que todos nos podemos identificar.

Y después tenés las verdaderas obras maestras...

Wouldn't It Be Nice es hija de California Girls y We'll Run Away de All Summer Long.

Tiene varios cambios de tempo, esa diferencia tan marcada entre introducción y desarrollo, sumado al increíble juego vocal. Ya no tenemos a varias personas cantando lo mismo, hay una clara división de tareas entre los miembros del grupo.

You Still Believe in Me te hace llorar. Habla de desamor y conflictos de pareja. Deberíamos estar en contra del narrador, pero la manera en que nos presenta su perspectiva, con tanta dulzura y vulnerabilidad, hace imposible no compadecerse.

La introducción es hermosa, con el falsete imitando al piano, y las vueltas melódicas que aparecen al final son tan bellas que podrían continuar para siempre y nadie se quejaría.

Sloop John B es uno de los pocos espacios puramente felices de todo el paquete.

Originalmente era una canción folk de principios del siglo XX que le gustaba mucho a Al Jardine, quien le propuso al grupo grabar una versión. Brian tomó la idea y prácticamente rehizo el tema desde cero.

La combinación de voces entre Brian y Al, sumada a los versos cantados por Mike, da lugar a una interpretación divertidísima, sostenida por una instrumentación campaneante. Y ese instante donde los instrumentos desaparecen y los seis se ponen a cantar juntos a capella es épico.

Y todo realemente culmina con God Only Knows.

Declarada por Paul McCartney como la mejor canción de todos los tiempos, por poco menos de tres minutos nos permite tocar el cielo. 

Una balada romántica llena de contradicciones en su letra, es adornada por la dulce voz de Carl Wilson. Es el momento donde Carl termina de consolidarse como una de las cuatro voces principales del grupo.

God Only Knows tiene un particularidad, que también comparten varias de sus compatriotas, de que no tiene una tonalidad específica. Los acordes rara vez se resuelven de forma tradicional y la canción fluctúa constantemente entre distintos centros tonales.

Todo parece estar exactamente donde debería. Es una canción compleja, pero también accesible, porque nunca presume de serlo.

Creo que ese es el modus operandi de Pet Sounds, complejo pero accesible.

Paradójicamente, el disco no tuvo el impacto inmediato que uno podría imaginar. En Estados Unidos vendió por debajo de las expectativas y fue recibido con bastante menos entusiasmo que en el Reino Unido, que gracias a una exitosa campaña de marketing, la crítica y el público lo abrazaron casi de inmediato.

Tampoco todos dentro de la banda estaban convencidos. Mike Love chocó con varias de las letras y con el abandono definitivo del sonido y temática que los había hecho famosos. El resto de los Beach Boys no sabía muy bien qué hacer con un álbum tan distinto a todo lo que habían grabado.

Y quizás ahí estaba el verdadero problema: Pet Sounds mostró que Brian Wilson ya podía construir algo extraordinario prácticamente por su cuenta, ignorando incluso a sus compañeros y a las tendencias musicales de su tiempo.

Aún así, eso es medio una mentira, porque sigue siendo un disco de los Boys: Mike, Al y Carl tienen sus oportunidades de brillar y por encima de todo, las hermosas armonías grupales son las que terminan haciendo al disco. 

¿Es uno de los discos más importantes e influyentes de la historia? Totalmente.

¿Es perfecto? No lo creo, pero llega a puntos tan altos que los temas más flojos o incluso un poco aburridos dejan de ser un problema. Vale más por la suma de sus partes que por sus fragmentos individuales.

Cumple su misión, y que bien que lo hace.

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