Disculpen mi reciente desaparición. Arranqué un período intenso en la Universidad y tuve poco tiempo para mis hobbies.
Esta es una pequeña distracción para recuperar mi ritmo de escritura; inspirada, obviamente, por el estreno de la última película del Hombre Araña, que disfruté muchísimo y me dejó con ganas de más.
Amazing Adult Fantasy era una de tantas revistas de monstruos y ciencia ficción que Marvel publicó durante los 50s y 60s, con la particularidad de que todas las historias eran producidas por el dúo de Stan Lee y Steve Ditko.
La revista estaba al borde de la cancelación para su número 14, y Stan Lee aprovechó la situación para probar un nuevo personaje que Ditko y él habían creado, Peter Parker, el Hombre Araña.
La revista fue renombrada como Amazing Fantasy, sin el adult, para su última entrega.
La icónica portada es por el gran Jack Kirby, con tintas de Ditko, aunque todo el arte interior es por éste último.
El origen del personaje, contado cientos de veces, es un clásico: Peter Parker es un joven adolescente que vive con sus tíos Ben y May.
Peter es un NERD, y en la secundaria le hacen bullying y las chicas no le dan bola.
Después de ser humillado públicamente por un grupo de sus compañeros, el muchacho escapa a uno de los pocos espacios donde puede ser él mismo: una exhibición de CIENCIA.
Una solitaria araña que estaba paseando por ahí entra en contacto con un rayo radioactivo de una de las máquinas de la exhibición. Ese mismo arácnido termina mordiendo a Parker y dándole SUPER PODERES.
Coincidentalmente, a pocas cuadras de donde está nuestro protagonista, está ocurriendo un campeonato de lucha libre. Peter vuelve a su casa, construye un simple traje para esconder su identidad y regresa para competir.
El joven derrota a “Crusher” Hogan y gana los 100 dólares de premio. Un manager de famosos se le acerca y le da su tarjeta, diciéndole que sería un éxito en el show de Ed Sullivan (el mismo donde debutaron los Beatles en USA).
Esa noche, Parker crea su propio súper traje temático, dos lanzadores de telaraña y se da un nombre que marcará la historia. El Hombre Araña ha nacido.
Spider-Man aparece en la tele y es una sensación. Sin embargo, la fama se le sube a la cabeza al joven héroe y deja salir un poco de su lado oscuro. Saliendo del canal de televisión, ve a un ladrón escapando de un policía y, haciendo oídos sordos a los gritos del guardia, deja que huya en el ascensor. Él es lo más importante en su vida ahora, y NADIE va a decirle qué hacer.
Peter se llena de ira, la misma sensación de impotencia que sentía día a día cada vez que sus compañeros lo molestaban. Pero, a diferencia de antes, ahora tiene poderes, y puede vengar a su tío.
Parker deja al hombre a merced de la policía y se va caminando de regreso a su casa. Él es culpable de la muerte de su tío. Finalmente comprende que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.
Excelente historia, la mezcla perfecta entre una aventura superheroica y las típicas historias de suspenso con mensaje final que Marvel producía por esa época.
Steve Ditko es y siempre será un excelente dibujante de terror (hablo del género, no de la calidad de su arte), a pesar de que muchos de nosotros lo conocimos por su trabajo en el género de superhéroes.
Spider-Man como personaje es muy novedoso para su época. Los héroes adolescentes previos y contemporáneos a Peter eran, en su mayoría, compañeros o sidekicks de los protagonistas. Él es la estrella.
Además, no es el típico hombre macho y musculoso: tiene un porte escuálido que solo Steve Ditko sabía representar. Posteriores reinterpretaciones lo harán más musculoso y cari-lindo.
Y el quiebre en el medio de la historia es claro. Muere el tío Ben, y se terminan las risas y la diversión. Todo ocurre de noche, y la cara del protagonista se deforma, evitando las sonrisas burlonas que emitía hasta ese punto.
Se lo perdonamos, porque en 11 páginas cambió al mundo.
También falta ese típico humor de tío que caracteriza tanto a los diálogos de Stan Lee, pero hay un par de chistes por ahí mantienen el ritmo llevadero. Aunque, claro, sería extraño que en una historia con un giro tan serio tuviéramos al Hombre Araña chisteando por todos lados.
Lo más interesante es lo rápido que nos encariñamos con los tíos de Peter en las tres o cuatro escenas que tienen, y cómo eso ayuda al impacto del final y de su frase icónica.
“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. No lo dice Ben, no lo dice Peter: lo dice el narrador. Y aun así, marcaría al personaje de por vida.
El cómic anuncia al final que el Hombre Araña seguirá apareciendo en Amazing Fantasy, cosa que finalmente no ocurrió, ya que este terminó siendo el último número de la revista. Pero no se preocupen, volvería poco después en su propia revista: The Amazing Spider-Man.





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