I'm thinking 'bout a-this whole world
Los Beach Boys habían recuperado cierta estabilidad económica gracias a sus últimos lanzamientos. Sin embargo, todavía acumulaban varias deudas debido al fracaso de Friends y la gira con el Maharishi.
Buscando terminar su contrato con Capitol Records (y hacer unos mangos en el camino), demandaron a la compañía por regalías impagas.
Como toda acción legal, esto tardó un largo rato en resolverse, así que, en el interín, comenzaron las sesiones de un nuevo disco. Sin embargo, las grabaciones se extenderían más de lo esperado y el contrato discográfico del grupo venció con un proyecto todavía inconcluso.
Gracias a la ayuda de Van Dyke Parks, que ahora trabajaba para Warner Bros., los Boys firmaron con Reprise Records y pusieron manos a la obra.
Con el ánimo por las nubes, todos se pusieron a grabar y componer. Había material suficiente para llenar dos o tres álbumes completos. Después de meses de idas y vueltas, finalmente cerraron un ciclo. El resultado fue Sunflower.
Sunflower es el decimosexto disco de estudio de los Beach Boys, publicado el 31 de agosto de 1970.
Se le puede considerar como el pico colaborativo de la banda. Estamos a años luz de "La Banda de Brian".
Quien se sigue destacando entre la multitud es el amigo Dennis, acreditado oficialmente como compositor principal en cuatro canciones, superado únicamente por el Wilson mayor, con cinco temas bajo el brazo.
El álbum arranca fuerte con Slip On Through, un rockero muy melódico. Su puente es simple, pero la percusión tranquila y la calma en la voz de Dennis le dan un toque soñador.
This Whole World es una de las pocas canciones escritas puramente por Brian. Te lleva en una pequeña aventura, como si Bri y el oyente se subieran a un avión y sobrevolaran la tierra. ¿Cómo se logra este efecto? Hay dos cosas clave.
En primer lugar, los acordes, que están en un constante cambio de tono. Y no al estilo Beatle, aprovechando aquellos acordes que se comparten entre tonalidades para hacer un cambio homogéneo: Wilson salta de un tono a otro casi indistintamente, pero sin que suene disonante.
Y el segundo ingrediente secreto son las voces. Carl se pone "World" al hombro y no defrauda, y a eso se suman los "Aum Bop Di Dip" del fondo. Ese momento final a capela es impresionante, algo que solo este grupo puede lograr con tanta calidad.
A ambos les sigue un pequeño experimento que me sorprende que nunca hayan intentado antes: Add Some Music to Your Day.
Es casi la pieza central del disco (incluso en un momento de la producción llegó a darle nombre), una canción donde (casi) todos los miembros se turnan para cantar. La onda folk-pop le sienta muy bien a los Boys y, a pesar de ser extremadamente sacarina, no peca de empalagosa.
Aun así, las decisiones sobre quién canta qué y quién no son estrafalarias. Dennis es el único en no tener una parte propia, mientras que Brian y Al dicen poco más de dos estrofas en conjunto. Mike Love y Bruce Johnston podrían prescindir de un verso o dos para darle algo más al resto.
Got to Know the Woman es de lo más flojo del álbum. No porque sea particularmente mala, sino porque no puede competir. Por suerte, Dennis se redime completamente con su tercer tema: It's About Time.
It's About Time es épico, el verdadero rockerazo con R mayúscula que un disco tan tranquilo estaba necesitando. Carl vuelve a liberar esos agudos que tenía guardados desde Wild Honey, y su solo de guitarra es la cosa más heavy producida por los Boys hasta este punto.
Si uno se fija en la letra, se puede interpretar como un reflejo de la trayectoria de Brian: la historia del artista famoso que ha perdido su lugar en el mundo y tiene que volver a empezar.
Bruce Johnston trae dos grandes aportes. Primero tenemos Deirdre, un temita muy feliz dedicado a la hermana de una exnovia, y Tears in the Morning, que es melodrama puro, con un toque de cafetería francesa para endulzar.
Se nota el ascenso de Bruce dentro de la banda. De a poco va tomando su propia voz y, aunque sus canciones sean pocas, esa onda nostálgica y pseudo telenovelesca va bien de la mano con el sonido del grupo.
All I Wanna Do es de las mejores canciones de Brian y Mike, y también una de las mejores interpretaciones vocales del segundo. Creo que el primo Love no me movía de esta manera desde Hushabye, en All Summer Long.
Es un tema que musicalmente se siente moderno. Incluso... ¿adelantado a su época? Es dream pop antes de que el género existiera, con un poco de shoegaze. La abundancia de overdubs, las múltiples capas de voces, la guitarra eléctrica y el sintetizador Moog generan una atmósfera tan bonita y acolchonada que parece envolver toda la canción, como una nube de algodón.
Y después tenés a Forever. Es una balada perfecta, el pico de la exploración que el Wilson del medio comenzó allá por Be Still, solo dos discos atrás. Apuesta a las fortalezas del resto de sus compañeros, pero él es la estrella.
No es que sea una canción súper compleja musicalmente o en su letra, pero, seriamente, ¿vos podrías componer Forever? La respuesta es no. Jamás.
Es amor, unión y felicidad: "Así que me estoy yendo, mhh, pero no por siempre. Voy a amarte a tu manera, por siempre".
El falsete de Brian al final es la frutillita del postre.
Bueno, ¿cómo seguimos? Eh... Our Sweet Love está muy buena, canta Carl, que nunca falla. Disculpen, pero me quedé sin alegorías post-Forever. Solo una bizarreada me podría despertar.
¿Qué es eso? ¿Una canción sobre un pájaro? At My Window es extraña como ella sola, casi SMiLE-esca. Tiene una dulce melodía, y Bruce la interpreta en un tono aireado que le sienta muy bien. Y sí, ese es Brian hablando en francés en el puente. Excelente.
Finalmente, cerramos con Cool, Cool Water, otro descarte rescatado del proyecto SMiLE. La producción es lo que hace a la canción. Carl fue el encargado de unir y darle sentido a metros de cinta magnética abandonada por su hermano mayor. Es una manera relajante de terminar Sunflower.
Sunflower es tal vez top 2 o 3 de los mejores discos de los Beach Boys. Es uno al que vuelvo más seguido de lo común. No será igual de grandilocuente o innovador que Pet Sounds, aunque sí es más accesible.
Todos proveen, aunque no todos figuran. Es un poco triste que Al Jardine haya sacado el palito más corto de todos. Ya le llegará su momento, solo toca esperar.
Es la mezcla perfecta entre el relax de Friends y las sensibilidades pop que llevaron a la banda al éxito en sus inicios. Su mayor falla es ser tan feliz y poco interesado en romper con lo que venían haciendo, llevándolo por el mismo camino comercial que sus predecesores y convirtiéndolo en otro fracaso más de tantos a los que los Boys ya estaban acostumbrados a sufrir durante estos últimos años.
No puedo evitar repetirme a mí mismo, pero son las canciones de Dennis y Brian las que hacen al álbum, sumadas a la prístina producción e interpretaciones de Carl. Pero eso también sería desmerecer al resto del grupo, porque todos son Sunflower.
Y quizás ahí está la verdadera gracia del disco, los Beach Boys no necesitan que una sola persona los lleve de la mano.
Por suerte, las nuevas generaciones han recibido a Sunflower con los brazos abiertos. Yo soy orgullosamente uno de ellos.


