20% California, 40% Duendes Mágicos, 0% Holanda.
Durante la gira de Sunflower, allá por 1970, los Boys visitaron Holanda. Se llevaron una grata sorpresa al descubrir que el público no solo prefería el material nuevo por encima de sus clásicos hits, sino que también se sabían todas las letras.
Bajo el mandato de Jack Rieley, trabajar con Brian se estaba volviendo cada vez más difícil, y nadie lograba convencerlo de volver al estudio. Fue así como empezó a tomar forma la idea de mudar a la banda fuera del país y cambiar de ambiente, aprovechando la oportunidad para intentar sacar a Wilson de su encierro.
Seguían siendo muy populares en Europa, así que decidieron probar suerte grabando en el viejo continente. La decisión final estaba entre Gran Bretaña y los Países Bajos, y fueron Carl y Rieley quienes se decantaron por este último.
Sin embargo, cuando el viaje estaba prácticamente organizado, el grupo se encontró con un grave problema: no había un solo estudio disponible durante toda su estadía en el país. ¿La solución? MUDAR TODO EL ESTUDIO PERSONAL DE BRIAN A HOLANDA. También tuvieron problemas para conseguir alojamiento y, por sobre todo, para lograr que Brian se subiera a un avión.
Finalmente, sobrevivieron a todas las adversidades y grabaron un disco con un nombre súper creativo y original.
Holland es el decimonoveno disco de estudio de los Beach Boys, publicado el 8 de enero de 1973.
El álbum tiene una temática viajera muy marcada, que ya se hace notar desde el inicio, con Sail On, Sailor.
La historia detrás del tema es tan interesante como la canción misma. Fue la última en ser incluida en el tracklist y la única grabada en Estados Unidos. Reprise Records consideraba que faltaba un sencillo radial potente entre todo el material grabado, y fue Van Dyke Parks quien decidió rescatarla.
Compuesta por Brian y Van Dyke en 1971, la letra había pasado por múltiples manos durante esos dos años. La versión definitiva sería grabada en noviembre de 1972, después de algunos retoques líricos de Jack Rieley.
Tiene una melodía emocionante, con los típicos juegos de palabras y rimas de Parks firmemente entrelazados en la letra. La impulsan una batería bien marcada y unas armonías vocales contundentes por parte de la banda. La decisión de darle la voz principal a Blondie Chaplin fue excelente: es SU canción.
Steamboat es una de las composiciones más raras de Dennis. De temática cuasi histórica y con una letra abstracta, también provista por Rieley, cuenta la historia del primer barco a vapor en surcar los mares.
Creo que la palabra correcta para describirla es… ¿intimidante? Dennis venía ofreciendo, en su mayoría, rockeros y baladas, pero esta no encaja en ninguna de las dos categorías. Es una bifurcación más que interesante en su camino como compositor.
Acá me salgo del orden del disco para hermanar Steamboat con The Trader. Rieley y Carl volverían a hacer equipo en el segundo tema "histórico" del álbum.
Trader habla sobre el descubrimiento y la posterior conquista de América por parte de las potencias europeas. Escrita en forma de carta, la primera parte juega con la firma del comerciante: los dos primeros versos cierran con un "sinceramente", que adquiere un significado mucho más siniestro en el tercero, cuando se cuenta que los nativos lloraron "sinceramente" al ver sus tierras arrasadas. Gran mensaje, y muy bien desarrollado.
A partir de ahí, el tema pasa de un primer movimiento más feliz y aventurero a otro más melancólico e introspectivo, con una letra más abstracta y cercana a la de Steamboat.
La voz de Carl es impecable, siempre tan dulce y melodiosa, y el detalle de incluir a su hijo diciendo "hola" al principio es de lo más tierno.
La pieza central del disco no es una canción, sino tres. La California Saga de Mike Love y Al Jardine forma el corazón del proyecto: tres piezas de amor puro al lugar de origen de la banda, de esas que solo pueden escribirse cuando uno está muy lejos de casa.
Al contrario de lo que uno esperaría, Mike y Al evitan centrarse en las playas y el surf. En su lugar, adoptan una perspectiva más geográfica y social, con una fuerte impronta folk, desde la que retratan distintas "postales" de California.
Big Sur es la primera composición íntegramente de Mike Love, quien se encargó tanto de la letra como de la música por su cuenta. Una pieza muy inmersiva, con un compás de vals y una interpretación relajada de Mike. La armónica le da ese toque único que termina de completar la escena del fogón.
Le sigue The Beaks Of Eagles, que combina una lectura de poesía con pequeños fragmentos cantados por Al. Sin dudas, la más extraña de las tres y una de las canciones menos comerciales de la historia de la banda (y estos son los mismos tipos que cantaban sobre vegetales).
Y la tercera nos trae el momento más clásico de todo el álbum: la apropiadamente titulada California. El juego vocal es excelente: cada miembro canta una parte distinta, y las voces se van cruzando entre sí hasta que uno, como oyente, quiere cantar todas las partes al mismo tiempo y no puede. Súper pegadiza y, definitivamente, uno de los mejores temas escritos por Al Jardine y también de la banda.
Posteriormente, California sería remezclada para la radio, aunque perdiendo bastante fidelidad en el proceso. Recomiendo muchísimo la versión del Carnegie Hall, que combina lo mejor de ambas versiones de estudio y cuenta con unas armonías masivas.
Leaving This Town es el único aporte propio del dúo Chaplin-Fataar. Originalmente habían traído dos temas para el disco, pero el segundo, We Got Love, fue reemplazado por Sail On, Sailor. Una lástima, pero necesario.
Es una balada rockera que hace un mejor uso de las armonías que sus canciones de Carl and the Passions, aunque mantiene una identidad propia. Peca de ser ligeramente más larga de lo necesario, pero la voz de Blondie le da mucha personalidad, y el solo de sintetizador es algo novedoso para los Boys. Aun así, prefiero la versión más guitarrera que tocaban en vivo.
Dennis regresa con Only With You. Un Forever "light", pero que mantiene esa atmósfera de romance cinematográfico. El estribillo puede resultar repetitivo, pero los arreglos de cuerdas y, especialmente, la voz de Carl lo compensan.
Y cerramos con Funky Pretty. Me gusta mucho la letra, y creo que sigue manteniendo su relevancia en la actualidad: el protagonista se enamora de una chica fanática de los horóscopos y de todo lo relacionado con el mundo onírico. Yo sé que a más de uno de nosotros le ha pasado.
El cierre recuerda a God Only Knows, con esas vueltas de voces cruzadas. Parece que Brian estaba experimentando de nuevo con ese tipo de arreglos vocales: You Need a Mess of Help to Stand Alone ya utilizaba un formato similar en su puente.
Mi mayor crítica es que las voces parecen grabadas dentro de una lata. No todas, pero especialmente las de Mike, Al y Blondie suenan con una calidad bastante pobre en sus respectivos versos. Es un problema porque, al ir turnándose pequeños fragmentos de cada estrofa, las diferencias se vuelven muy notorias.
Como ya era costumbre en esta época, la versión en vivo es la definitiva.
Holland es un paso en la dirección correcta. Se nota que...
¿Cómo que me falta algo, no? Me dicen por cucaracha que me olvidé del EP que venía con el LP. Pensé que podía salteármelo, pero vamos a hacerle justicia.
Mount Vernon and Fairway es lo que se conoce como droga. Se trata de un cuento infantil, casi una obra de teatro, ideado por Brian, pero que el resto del grupo terminó relegando a un EP que venía de extra junto con Holland.Con la narración de Jack Rieley, unos buenos backing tracks y algunos aportes de Carl, quien también se encargó de la producción, el cuento sigue a un joven príncipe y sus hermanos, que conocen a un flautista mágico que vive dentro de una radio. El flautista les muestra su música mágica, pero desaparece con la promesa de volver si los chicos dejan la radio encendida.
El flautista nunca regresa y los chicos dejan de creer en él. Hasta que una noche, pese a su ausencia, la música vuelve a sonar por la radio y bla, bla, bla. Escúchenlo ustedes mismos, es toda una experiencia.
Me recuerda a esos audiolibros en CD con cuentos de los Hermanos Grimm que tenía cuando era chico. Un delirio total. Pobre Brian, estaba completamente ido. Su don para la música sigue intacto, eso no lo puedo negar: los momentos musicales son muy bonitos, y Jack Rieley fue el indicado para narrar la historia. Por algo el tipo era locutor de radio.
Holland es un digno sucesor de Surf's Up.
A pesar de que nunca se menciona a Holanda por su nombre, el país tiene una larga historia marítima y una estrecha relación con la navegación. Intencionalmente o no, el disco termina teniendo cierta coherencia temática gracias a Sail On, Sailor, Steamboat e incluso The Trader.
Aunque las canciones son pocas, apenas nueve, son de muy buena calidad. Miembros que antes no brillaban tanto por sí solos traen conceptos propios que quedan muy bien, especialmente Mike y Al con su trilogía.
El verdadero héroe del proyecto fue Jack Rieley: la idea de ir a Holanda fue suya, escribió las letras de cuatro de los nueve temas y fue quien mantuvo a la banda unida durante todo el proceso. Y justamente por eso es tan triste que este sea su último paso por el mundo de los Beach Boys.
Después de terminar Holland, Rieley decidió quedarse en los Países Bajos. Un par de meses después, en parte por los incesantes conflictos internos de los muchachos (que para ese entonces ya viajaban en micros distintos cuando salían de gira) y también porque viajar a California todos los meses le resultaba demasiado costoso, terminó cortando lazos con el grupo.
Una falla importante del disco es la poca presencia de los dos sudafricanos. Chaplin y Fataar salieron muy mal parados en comparación con So Tough. Entiendo que eran los nuevos y que el resto de los Boys era quien terminaba decidiendo qué entraba al disco y qué no, pero que solo tengan una canción a su nombre es un gran error. Si no fuera por Sail On, Sailor y algunos coros, Leaving This Town quedaría casi aislada en el tracklist.
Lograron sacar a Brian de su encierro, y en Holland colabora mucho más que en los dos LP anteriores. Pero ¿a qué costo...? Mount Vernon and Fairway demuestra que Brian estaba atravesando un momento bastante complicado, con todo respeto. Es difícil escucharlo y no preguntarse qué estaba pasando por la cabeza del hombre.
Es el cierre de una era, y uno más que digno. Los Beach Boys como fuerza creativa que intentaba mantenerse relevante terminan acá. Pero su historia recién está por la mitad...































